sábado, 6 de enero de 2024

domingo, 10 de diciembre de 2023

Subte

  El paraguas apenas ofrece cobertura cuando la lluvia se combina con el viento, encima tengo el tiempo medio justo para llegar a la reunión, casi en la esquina está la boca del subte. Los días de lluvia el subte suele ser muy húmedo, pero es mas rápido que el colectivo para llegar al microcentro.

Después de bajar las escaleras, sacudir y cerrar el paraguas toca pasar la sube por el lector y cruzar el molinete, al igual que el resto de la gente que buscaba llegar al andén, mientras bajo la escalera me llega un mensaje de mis compañeros laborales, todos estábamos llendo a la misma reunión, parecían algo nerviosos, sigo bajando las escaleras mientras leo y respondo los mensajes, sin prestar mucha atención al entorno, una ventaja de hacer siempre el mismo recorrido, se conoce de memoria. Llego al andén y camino mientras sigo absorto en el celular, realmente se pusieron densos con los mensajes, pero cada uno sabe lo que tiene que hacer y decir, creo que es normal para gente que participa de éstas reuniones por primera vez.

Está un poco caluroso el andén, me saco el impermeable mientras sigo caminando mirando la pantalla del teléfono, realmente hace calor en el andén. Saco la vista del celular para ver si estaba a la altura que quería y quedé paralizado.

Estaba en una pasarela de piedra lisa y brillante, las paredes eran también de pierda lisa, de un toco crema, la pasarela parecía seguir eternamente, no distinguía señales de iluminación artificial, sin embargo estaba todo perfectamente iluminado, el aire era caluroso, pero seco, giré en redondo, pero no vi a nadie mas, quedé inmóvil por un tiempo sin saber que era lo que estaba pasando, llamé al grito de "hola", pero ni eco había.

Los nervios estaban empezando a ganarme, miro la pantalla del teléfono, con la esperanza de que hubiera señal, parecía todo normal, seguían entrando mensajes, saco la vista de la pantalla y me encuentro otra vez en el andén del subte, perplejo miro entorno mio esperando que la gente me estuviera observando de manera extraña, pero la gente actuaba de manera normal, antes de que pudiera hacer algo más llegó el tren y la marea de la gente me llevó dentro del vagón rumbo a la cotinadeidad.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Paseo por el parque Pereyra

         Era una hermosa mañana primaveral de Noviembre, salí temprano de casa, fui hasta la estación de Constitución y abordé el tren hasta la estación Pereyra. Aún se percibía esa delicada humedad matinal y el aroma de la naturaleza tupida del parque. Ceteo la compu de la bici en cero y arranco con la pedaleada, incontables veces he circulado por los distintos caminos del parque, haciendo distintas combinaciones entre los senderos, con saltos, sin saltos, algunos con la vegetación más cerrada que otros.

Un poco más de dos horas de estar pedaleando me detuve a refrescarme un poco junto a una antigua válvula de uno de los arroyitos escondidos entre la vegetación. De pronto la luz natural se fue apagando, "parece que se está nublando feo" pensé, pero el pronóstico del tiempo había dicho cielo despejado todo el día, igual son más las veces que le erran, así que no le di mucha importancia, pero unos segundos después el bosque se fue oscureciendo cada vez más, "debe ser una gran tormenta", pero unos segundos después la oscuridad se volvió absoluta, no podía ver nada de nada, tanteando con mis manos llegué al manubrio de mi bici y encendí una de las linternas.

La luz me dio algo de tranquilidad, pero una sensación de aprensión me invadió, me quedé quieto y me di cuenta que no se escuchaba nada, ni el sonido del agua que circulaba unos metros a mi derecha. "Mejor vuelvo a la estación del tren." Comencé a pedalear confiando en mi memoria de tanto tiempo circulando por los caminos del parque, llegué hasta el árbol de cristal, donde tuve mi primer sobresalto, desde donde había arrancado, no podría haber llegado al árbol de cristal, tomé una buena bocanada de aire para relajarme y emprendí el regreso, seguí el camino de siempre, a la izquierda en la entrada de la escuela de policía, sortear la tranquera sin caer al río y de ahí derecho hasta.... algo no estaba bien, hice un paneo con la linterna para ver un poco el entorno, para mi horror me encontraba en la cantera, pero nunca doblé a la derecha ni recorrí la bajada.

Me llevó unos minutos calmarme, pero logré recobrar un poco el control y decidí hacer el camino de regreso a la estación, esta vez si estaba la pendiente, la que subí casi sin esfuerzo y encontré el camino principal, los restos de asfalto eran casi reconfortantes. Seguí avanzando en línea recta, sin desviarme, llegué para mi alivio a la tranquera de entrada al parque. Al cruzar por el costado de la tranquera fue como si se levantara el telón de un teatro, la luz del sol casi me cegó, los sonidos invadieron mis oídos, pero mi cerebro tardó en procesar la escena, policía, bomberos, equipos de rescate, periodistas y curiosos me miraban con asombro y perplejidad dibujado en sus rostros.

Yo me quedé inmóvil sin saber que hacer, uno de los oficiales de policía acompañado por un bombero y una médica se acercaron y me hicieron una serie de preguntas.

"No entiendo" les dije, "vine en el tren ésta mañana y estuve un par de horas pedaleando, pero se nubló feo y me perdí un poco, pero pude volver." mirando la magnitud del operativo pregunté "¿que está pasando"

EL bombero me dijo con tono calmo. "Hubo denuncias de múltiples desapariciones, llevamos tres días peinando el parque, pero usted es el primero que aparece de la nada."

"¿Tres días?" pregunté sorprendido, "no puede ser, habré estado como mucho tres horas pedaleando, mis piernas no las tengo ni cansadas"

"¿Puede decirnos que le sucedió?" Me preguntó el bombero.

"Paré a descansar junto a una de las válvulas del arroyo y de pronto se nubló todo, casi no se veía nada, usé las luces de mi bici para volver, pero ¿tres días? imposible, fíjense en la computadora de la bici, la puse en cero antes de salir." agarré el manubrio y un pánico increíble invadió mi cuerpo, el reloj marcaba 74:27 horas de recorrido.

martes, 21 de noviembre de 2023

Una esfera en el espacio.

   Todos los sistemas marcaban luz verde, la burbuja estaba orbitando el gigante gaseoso esperando que la tripulación le diera la orden de ingresar a la atmósfera.

  -Todo está en orden para comenzar el descenso.- El piloto volteó hacia el comandante de la misión.

  -¿Están seguros que aguantará?- El comandante preguntó a los civiles de la tripulación, un grupo de nacionalidades mezcladas.

  -Claro que sí, usted estuvo cuando descendimos a la fosa Mariana, serán presiones similares, y los vientos no serán ningún problema tampoco. - Respondió uno de los civiles.

  -Bien, hagamos historia.- El comandante se volvió hacia el piloto. - Comiencen el descenso.

  La burbuja de energía ingresó a la atmósfera de Júpiter, los integrantes de la expedición contemplaron maravillados el espectáculo.

  -Increíble que ni la presión ni los vientos nos afecten el descenso.- Comentó el piloto. -Parece brujería.

  -No, no lo es. - Dijo uno de los civiles. - Es ciencia, logramos generar una burbuja de energía intermitente que parece constante, así nos mantiene a salvo del exterior, ya sean las profundidades del océano o el vacío del espacio.

  -¿Que esperan encontrar en éste diabólico planeta?

  -Comandante, usted sabe que se ha recibido una señal proveniente del interior de Júpiter, esa señal nos dió información que ayudó a generar ésta maravilla, lo mínimo que podemos hacer es darles una visita de cortesía.

  -Esperemos que sean pacíficas sus intenciones.

  -Tendremos que esperar para saber eso Comandante.

  La burbuja siguió su descenso al corazón de Júpiter como si la gravedad no existiera.

  -Hay algo ahí abajo.- Dijo el piloto. - Parece que llegamos al núcleo finalmente, si fuese un transbordador normal ya habríamos sido destruidos por la atmósfera, en verdad crearon una maravilla mágica.

  Todos los ojos estaban clavados en el núcleo que se estaba acercando, pero algo extraño estaban comenzando a descubrir.

  -Es una esfera perfecta, la superficie parece un espejo.

  La tripulación completa se quedó atónita ante semejante panorama, una esfera perfecta en el centro de un gigante gaseoso que mostraba el reflejo de cada uno de ellos como cualquier espejo lo hiciera.

  -¿Ahora qué hacemos? - Preguntó el Comandante.

  -Ahí veo algo. - Dijo el piloto. - Parece una parte que no tiene reflejo.

  El piloto maniobró la esfera hasta el punto donde no había reflejo en la superficie, un círculo perfecto negro, donde la esfera encajaba perfectamente. Unos momentos de tensa incredulidad entre la tripulación, hasta que el Comandante dio la orden de ingresar a la esfera.

  Dentro los rodeó una completa oscuridad, solo sabiendo que estaban avanzando por las lecturas de los instrumentos, hasta que finalmente salieron a un espacio enorme, que parecía infinito.

  -Debemos seguir en ésa dirección.- Dijo uno de los civiles mientras apuntaba con su dedo un punto en el vacío que tenían delante.

  -¿Cómo lo sabe?- Preguntó el Comandante, pero la respuesta de todos los civiles fue simplemente encogerse de hombros.

  La esfera comenzó a avanzar, pero para sorpresa de la tripulación lo estaba haciendo si recibir comando alguno y ante el intento del piloto de detenerla, la respuesta fué negativa.

  Un tiempo después, que parecía una eternidad se encontraron frente a otra esfera espejada.

  -Vamos a chocar contra esa esfera.- Dijo el piloto. - Prepárense para el impacto.

  Para sorpresa de todos el impacto no fue violento sino que hizo que la esfera espejada desapareciera, despues de eso, una figura que parecía hecha de neblina se materializó en la cubierta frente a la tripulación.

  -Muchas gracias por haber respondido mi llamado. - Escucharon la figura hablar en la mente de la tripulación. - Eones pasaron desde la última vez que estuve libre.

  -¿Quién eres?- Preguntó el Comandante.

  -¿Quién soy? es una buena pregunta, soy quién les ha estado enviando señales desde hace siglos, muchas veces quienes recibieran mis pensamientos en su planeta perdieron la razón, me llevó muchos siglos encontrar la frecuencia necesaria para que comprendieran la información sin comprometer sus mentes.- La entidad continuó su monólogo disfrutando tener una audiencia. - Hubo un tiempo en el que podía deambular libremente por el cosmos, pero una de las especies de su planeta se alió con otros como yo, que pensaban distinto y me encerraron en ésta prisión eterna, pero no sin antes haber tenido la oportunidad de lanzar unas cuantas rocas contra su planeta, la destrucción extinguió a esos traidores. eran tan inteligentes como ustedes, pero más emplumados. - La entidad mantuvo silencio por un minuto eterno antes de lanzar una carcajada terrorífica. -Ya me han liberado y ahora podré volver a deambular por el cosmos y seguir realizando mis experimentos en distintos planetas.

  La esfera se dirigió a la salida a una gran velocidad, dejando atrás el núcleo y la atmósfera de Júpiter.

  Una vez en el vacío del espacio la entidad desapareció, dejando a la tripulación con la sensación de haber sido manipulados y haber liberado una entidad maligna en el cosmos.

domingo, 25 de julio de 2021

Capítulo 111B

   Comieron en silencio mientras procesaban en toda la información que recibieron esa mañana. Después del almuerzo salieron a pasear cada cual por su lado, sin alejarse mucho.

  Ashanti se sentó sobre un tronco y contempló el bosque que la rodeaba, los distintos sonidos y aromas, se descalzó y movió los dedos de los pies para sentir mejor conexión con el césped. Tomó una honda bocanada de aire fresco y se relajó, podía percibir la presencia de los otros jóvenes, estaban comenzando a aceptar esa conexión, pero al relajarse y concentrarse un poco más pudo sentirse conectada no solo con los jóvenes, lentamente fue tomando conciencia de la vida que la rodeaba, lo que la asombró y llenó de alegría.  Al despertar del trance y abrir los ojos vio frente suyo un dragón que la observaba como divertido, Ashanti pudo percibir sus sentimientos también, lo que le produjo una gran sonrisa.

  Al regresar a la cabaña, encontró a Florencia jugando con Tasya al ajedrez, pero eso no le llamó la atención, sino el gran animal que estaba recostado junto a Tasya. Un Lobo gigante, de pelaje grisáceo y negro, levantó la cabeza y observó a Ashanti unos segundos para volver a recostarla mientras Tasya la acariciaba.

  “Es inofensivo” Dijo la abuela, “lo que tiene de grande lo tiene de cariñoso también.”

  “¿Es un lobo?” Ashanti se acercó sin perder de vista al animal.

  “Si, aunque un poco más grande, su manada anda correteando por el bosque, con el tiempo conocerán al resto.” La abuela sonrió al ver cómo Tasya y Florencia jugaban al ajedrez.

  El resto de los jóvenes tuvieron reacciones similares al ver el lobo recostado junto a Tasya, la última en llegar fue Marama, quién tenía un aura distinta a la que tuviera esa mañana.

  “¿Estás bien?” Haakon parecía preocupado “¿Qué pasó?

  Marama parecía estar perdida en sus pensamientos, pero enfocó la vista y sonrió. “Estoy bien, no creerán con quién he estado conversando.” Al ver la incógnita dibujada en los rostros de los demás continuó. “He estado conversando con varios de mis ancestros, fue increíble. Además de sentirme aún más conectada con la naturaleza.”

  “Eso es increíble, pero, ¿cómo puede ser posible?” Nasim preguntó.

  “Es parte de las nuevas habilidades.” Dijo Marama. “No es que hablara con fantasmas, es más bien vidas anteriores, pasadas de generación en generación, memoria genética o hereditaria creo que lo llaman.”

  “¿Es eso posible?” Preguntó Andrea a la abuela.

  “AL parecer si lo es, nadie sabe cuál es el límite.” Respondió.

  “¿Te fue difícil hacerlo?” Preguntó Min Ho.

  “Al principio si, pero con el un poco más de práctica seguro que me será más fácil. Lo que sí me fatigó mucho.”

  “¿Qué les parece si preparo algo de cenar?” Andrea preguntó, lo que hizo que los demás se dieran cuenta que tenían hambre.

  Cenaron pastas que Andrea preparó muy alegremente y después se fueron a la cabaña contigua y se prepararon para dormir, lo que no les tomó mucho tiempo, en cuanto se acostaron cayeron en un sueño profundo y sus mentes deambularon por distintos mundo, viendo lo que fue el pasado y lo que podría ser el futuro.

  Florencia estaba sentada junto a la abuela observando el cielo estrellado, el lobo recostado junto a ellas, levantó la cabeza y al reconocer quién se acercaba volvió a recostarse, una figura encapuchada se acercó a la cabaña, Florencia se levantó y corrió a abrazar a la figura, quién la alzó sin esfuerzo y siguió caminando hasta llegar a la cabaña. La abuela le convidó un mate con una gran sonrisa.

  “El futuro ya no parece tan oscuro.” Dijo mirando la cabaña donde los jóvenes dormían.

sábado, 11 de abril de 2020

Capítulo 111

  Al amanecer los jóvenes despertaron y luego de cepillarse los dientes y refrescarse la cara bajaron para encontrar a los tíos sentados en la mesa con el desayuno listo, algo simple, pan con manteca, mermelada y mate.
  “¿Alguno de ustedes prefiere un té o un café?” Preguntó la tía.
  Min Ho y Nasim pidieron té, el resto aceptó los mates para acompañar las tostadas.
  “¿Florencia aún duerme?” Preguntó Ashanti.
  “No, ella se despertó más temprano y salió, no volverá por un rato.” El tío respondió y después de tomar el mate, cebar otro y pasarlo agregó, “después del desayuno vamos fuera a charlar un rato.”
  El resto del desayuno fue en un cómodo silencio.
  Al salir, el día estaba despejado, no hacía tanto calor y aún se sentía el aire fresco de la madrugada, caminaron unos minutos hasta un claro donde había un fogón apagado y varios troncos en torno para sentarse.
  Los tíos les indicaron que se sentaran y después ellos se sentaron, prepararon el mate y empezó otra ronda.
  “Con la emoción de nuestra sobrina anoche no preguntamos por su viaje.” Dijo la tía.
  La que tomó la palabra fue Ashanti. “Fue extraño, todos venimos de lugares que sobrevivieron a los eventos de los últimos años, pero nunca esperábamos que estuviera todo tan desierto.”
  “Éstas zonas lo están, pero más hacia el norte algunos pueblos están creciendo, lejos de poder ser consideradas ciudades, pero van en camino.”
  “¿Ustedes viven solos acá?” Preguntó Ashanti.
  “No, nuestra comunidad es bastante grande, pero no nos amontonamos, todavía no lo necesitamos.” Respondió el tío.
  Una sombra pasó por encima del grupo y llamó la atención de todos. Escucharon un aleteo y tres dragones se posaron en el claro, Florencia estaba en el lomo de uno de ellos.
  “Buen día.” Les dijo con una gran sonrisa y desmontó para aceptar el mate que le ofrecía el tío. “¿Por qué me miran todos así?”
  “Te teñiste el cabello de celeste” Dijo Tasya.
  “A, no, éste es mi color natural.” Sin darle más importancia les señaló los dragones que estaban esperando, “vamos a dar una vuelta.”
  “¿Montando uno de esos?” Preguntó Nasim.
  “Si, no es tan difícil, es casi como un caballo, pero mejor.” Respondió Florencia. “Vení que te muestro como y de paso el resto también pueden verlo.”
  Nasim se mostró dudoso y cruzó miradas con el resto de los jóvenes, pero al no levantarse, Marama fue la que tomó la posta.
  Se acercó lentamente al dragón que la miraba con ojos penetrantes.
  Florencia estaba a su lado y le dijo, “tranquila, no nos harán daño, aceptaron llevarnos, porque sino sería demasiado tempo caminando.” Le tomó la mano y la extendió con la palma hacia abajo acercándola a la cabeza del dragón, quién estiró el cuello como divertido y después bajó un poco más el lomo para que la joven pudiera subir. “Apoyá un pie acá y agarrate de la crin para no caerte.” Marama hizo lo que Florencia le indicó y se enderezó al estar sentada sobre el lomo del dragón, lo sentía cálido y relajado.
  El dragón se puso de pie y caminó hacia un costado para dejar espacio a los otros.
  “¿Iremos varios sobre el lomo?” Preguntó Andrea.
  “No, adora están viniendo los otros cinco para llevarnos a todos a la montaña. ¿Quién sigue?”
  Fue el turno de Ashanti, después fueron Min Ho,  Andrea y Haakon.
  “Sigo sin estar seguro.” Dijo Nasim, pero Florencia riendo lo tomó de la mano y lo ayudó a montar.
  Tasya se mostraba aún más reacia.
  “¿Qué pasa?” Preguntó con cierta preocupación Florencia.
  “Tiene vértigo.” Dijo la tía, “miedo a las alturas.”
  Florencia miró a los ojos de Tasya por un rato y después a los dragones que estaban esperando, unos segundos después los dos levantaron vuelo y otro más grande aterrizó en el claron.
  “Vamos montarás conmigo.” Le tomó la mano y agregó. “Él no nos dejará caer.” Lentamente la llevó hasta el costado del dragón y primero montó Florencia y después le extendió la mano para que Tasya montara detrás de ella. “Abrazame fuerte para estar más tranquila.” Le dijo y después de una palmadita al dragón, los siete levantaron vuelo.
  Los jóvenes se aferraron fuerte por miedo a caer, pero a los pocos minutos se sintieron más cómodos y disfrutaron los paisajes que tenían la posibilidad de contemplar, hasta Tasya se relajó un poco.
  Unos minutos después descendieron en otro claro junto a otra casa, desmontaron y los dragones volvieron a levantar vuelo.
  “Vamos” Florencia les indicó el camino.
  Llegaron a la casa y Florencia llamó a la puerta, unos eternos segundos después la puerta se abrió y una anciana la recibió con un fuerte abrazo.
  “Hola Abuela” Dijo Florencia con una sonrisa. “Vine con invitados.”
  La anciana observó a los jóvenes y les indicó que entraran.
  La cabaña era cálida, olía a pintura, repartidos por todos lados encontraron pinturas de paisajes y algunos retratos, los jóvenes contemplaron las pinturas por un rato.
  “Que lindos” Dijo Tasya, “¿Los pinta usted?”
  “No.” Respondió la Abuela, “ella es la artista. Dice que acá arriba se siente más inspirada para pintar.”
  Florencia sonrió y le dio un beso a la Abuela. “Ella me hace pintar mejor.”
  “Bueno, siéntense que es hora de aclarar algunas de sus dudas.” La Abuela señaló la mesa redonda con las sillas, puso en el centro unos biscochos y preparó el mate.
  “Veamos si tengo bien sus nombres y desde donde vinieron.” Les dijo. “Haakon, nombre escandinavo.” El muchacho asintió. “Andrea, tu vienes de lo que era Italia.”
  “Lo sigue siendo.” Dijo el muchacho y cuando se dio cuenta de la interrupción se sonrojó y pidió disculpas.
  “Tasya, Rusia.” La muchacha asintió. “Ashanti, claramente Africa, pero de que parte… Ghana.” La muchacha asintió, “Marama, lindo nombre Maori” la muchacha asintió, “Min Ho, Korea” el muchacho asintió, “Nasim, Siria.” El muchacho asintió también.
  Los jóvenes intercambiaron miradas.
  “¿Pasa algo malo?” Preguntó Florencia.
  “Nada pequeña, están desconcertados porque esos países ya no existen, pero los reconocieron igual, ahora bien, para entender eso debemos comenzar casi del principio, así que pónganse cómodos.” La Abuela le dio la pava y el mate a Florencia. “Vas a tener que encargarte vos de la ronda.” Florencia se acomodó y siguió cebando el mate.
  “Como deben saber el viejo mundo cayó después de que el ser humano estuviera al borde de la extinción debido al brote viral que provocaba que infectaba el cerebro humano y los convertía en seres que solo buscaban alimentarse de carne, el por qué elegían la carne humana sobre cualquier otro animal, aún es un misterio, durante esa época los sobrevivientes formaban grupos reducidos, algunos eran nómadas otros fortificaban una zona. Unos pocos infectados el virus no los convertía en esos caníbales, sino que desbloqueaba habilidades que estaban dormidas en el cerebro humanos, en su gran mayoría eran niños, muy pocos adolescentes y aún menos adultos, algunos de esos adultos usaron esas habilidades para su propio beneficio, otros ayudaron a los más pequeños a no temer esas habilidades y uno las llevó aún más allá.” La Abuela tomó el mate que le dio Florencia y continuó contando la historia.
  “Lentamente los distintos grupos fueron sobrepasando los conflictos y empezaban a unirse en comunidades, creando una nueva base  mirando hacia el futuro.
  Para esa época los pocos niños con habilidades ya estaban entrando en la adolescencia y casi eran la columna vertebral de ese nuevo mundo que se estaba creando, ahí se encontró una instalación secreta enterrada muy en lo profundo de lo que antes era la ciudad de Buenos Aires, ésta instalación era una de mucha que había repartidas por distintas ciudades del mundo.  Haber encontrado ésta instalación trajo algunos conflictos, pero después de varios años se pudo llegar a una paz. Antes de que pregunten, si, en esa instalación fue de donde salieron los dragones y otros seres magníficos y terribles.” Volvió a tomar el mate. “Mientras cada tanto llegaban de distintas partes del mundo gente con habilidades, uno o dos por año, no siempre con buenas intenciones, por desgracia. El resto del mundo se estaba reorganizando y se empezó a tener contacto radial con distintas zonas.  En Europa se estaban organizando mejor y hasta se celebró la primera cumbre post apocalipsis. La gente de una de esas instalaciones secretas eran las que estaban a la cabeza de éste nuevo resurgir. Se envió una delegación, parecía que iría bien, pero ese fue el primer paso para lo que siguió.
  Mientras se celebraba la cumbre, en las instalaciones subterráneas estaban realizando un experimento espacio temporal, pero algo salió mal, algunos de nuestra delegación ayudaron a evitar la catástrofe, pero al hacerlo mostraron lo que la nuevas habilidades podían hacer y eso generó miedo en el resto. En ese experimento fallido fue que nació un personaje importante en los eventos que siguieron, si no me equivoco ustedes la conocen como las trillizas destructoras.” Los jóvenes asintieron. “Bueno, para empezar no eran trillizas, eran una misma persona que nació tres veces, la madre, estando ya bastante avanzada en el embarazo, era una de la científicas del experimento que falló, ella se vio atrapada en un lupo espacio temporal y antes de que pudieran detener el experimento, dio a luz tres veces a la misma niña. La madre falleció en el proceso y las niñas fueron criadas en laboratorio y entrenadas para un solo objetivo, asesinar a quién mostró tanto poder, ustedes lo conocen como el maestro, pero para nosotros era solo uno más, especial si, pero uno más que laburaba a la par. En fin, cuando llegó la nacida tres veces, déjenme decirles que el enfrentamiento fue terrorífico, pero la niña en medio de ese caos de violencia comprendió que mucho de lo que le habían inculcado era mentira. Después del fallido asesinato las relaciones con el resto del mundo se volvieron tensas y se empezó a ver a quienes tenían habilidades como enemigos, aquí también pasaba, muchas personas que sentían celos y deseos de poder ayudaron a destruir lo que se había creado, no era una utopía, pero estaba cerca.” Hizo una pausa y la tristeza en sus ojos se hizo evidente para los jóvenes. “Cuando estalló la guerra muchos inocentes murieron, ejército tras ejército enviaban para invadirnos, pero la ferocidad con la que nos defendieron el maestro y sus pequeños, como él los llamaba, hizo que utilizaran otras tácticas, fue cuando, con ayuda de algunos que considerábamos camaradas, introdujeron y detonaron los artefactos de implosión en las instalaciones subterráneas, las aguas se encargaron de arrasar con lo que había en la superficie, después de eso enviaron misiles nucleares.” Algunas lágrimas caían por las mejillas mientras seguía contando los sucesos. “En ese momento los alumnos sobrepasaron al maestro, primero evitando que hiciera el sacrificio, después deteniendo los misiles nucleares y por último creando la barrera que hace casi imposible el ingreso.” La Abuela tomó una honda bocanada de aire y con un pañuelo se limpió las lágrimas, Florencia apoyó su cabeza sobre el hombre de la anciana. “Desde entonces, quienes sobrevivieron migraron hacia el norte para comenzar de nuevo, llevaron la tecnología que pudieron rescatar, y algunos tenían el conocimiento para reproducirla, material que absorbe la energía solar y gravítica de la tierra, como la chata que usaron para llegar hasta acá, medicina y otros elegimos venir hacia el sur.”
  Hubo unos momentos de silencio, los jóvenes sintieron la lágrimas caer sin saber que habían llorado mientras escuchaban la historia.
  “No toda la gente es mala, pero hay quienes explotan lo peor del ser humano.” Dijo la Abuela.
  “Desde que la guerra terminara, el mundo siguió su curso evolutivo y eso nos lleva a ustedes.” Los jóvenes intercambiaron miradas. “Ustedes son el siguiente paso, no ustedes en concreto, pero como ustedes debe haber muchos más.”
  “¿Cómo es eso posible?” Preguntó Ashanti.
  “Los siete han sentido el impulso de encontrarse mutuamente y después de venir aquí, pueden saber lo que piensan sin hablar, saben lo que el otro necesita, es algo así como la consciencia colectiva, pero siguen teniendo cada uno su personalidad y pensamientos propios. Muy posiblemente hay otras mentes que sienten lo que están ustedes sintiendo, eso hará que muchos conflictos se eviten y esperemos lleve a crear una comunidad humana más sana.”
  “No comprendo cómo es posible.” Dijo Min Ho.

  “La mente humana es un misterio casi infinito muchacho.” La Abuela sonrió. “Espero que pueda ver ese nuevo mundo.” La Abuela se levantó. “Por el momento me conformo con almorzar en compañía tan agradable.” Fue a la cocina y Florencia fue con ella para ayudarla a preparar un almuerzo.

martes, 15 de octubre de 2019

Capítulo 110

    La siesta de Tasya duró media hora, pero no se despertó por sí misma, algo la despertó. Se sentó y miró en redondo, pero no vio nada extraño.
  Ashanti estaba revisando los mapas junto con Andrea, mientras Haakon, Marama, Min Ho y Nasim estaban en la orilla del río.
  “¿Dormiste bien?” Preguntó Ashanti.
  “Si, pero hay algo…” Tasya no pudo terminar la frase, porque vio qué fue lo que la despertó y señaló con un movimiento de cabeza.
  En el camino había una moto.
  Durante un minuto se quedaron quietos sin saber qué hacer.
  La moto se acercó a ellos lentamente, casi como si se estuviera divirtiendo, se detuvo a un par de metros y se sacó el casco.
  “Buen día.” Dijo jovialmente la joven.
  Tasya, Ashanti y Andrea se quedaron boquiabiertos, era la misma joven que los había visitado una noche antes.
  “Buen día.” Respondió Ashanti.
  “Me alegro que pudieron venir,” la joven parecía muy alegre. “Veo que has cuidado la chata.”
  Tasya asintió.
  “¿Estás sola?” Preguntó Ashanti.
  “Oh no” La joven señaló con un dedo el cielo, “Después de lo de anoche estoy bajo constante vigilancia.”
  Los tres miraron al cielo y vieron las figuras, apenas perceptibles volar en círculos.
  “Si, ellos no están nada contentos con tener que vigilarme todo el día, pero bueno.”
  Marama llegó del río corriendo mientras decía que había visto a los dragones volar sobre ellos a gran altura, pero al ver la moto y la joven se paró en seco, seguida por Haakon, Min Ho y Nasim.
  La joven se rio al ver la reacción de los recién llegados. “Tendría que haber traído la cámara.” Después de ver las caras de perplejidad agregó. “Seguro tienen muchas preguntas, para empezar nadie acá les hará daño. Me dejaron venir a buscarlos para evitar que se desvíen y llevarlos al bote. Si están listos podemos partir.”
  Los jóvenes se miraban entre ellos sin terminar de decidir si era real lo que estaba pasando o una alucinación colectiva.
  “¿Dije algo malo?” La joven preguntó y se quedó mirándolos con la cabeza inclinada hacia un costado por unos segundos.
  “¿Cómo te llamas?” Preguntó Ashanti y la joven abrió mucho los ojos como dándose cuenta de lo que había faltado.
  “Ohh si, eso me faltó, me llamo Florencia.” Les dijo con una gran y cálida sonrisa.
  “¿Nos quieres llevar a un bote para ir a dónde?”
  “A dónde está mi casa y así presentarles al resto.” La joven radiaba entusiasmo.
  Los siete jóvenes intercambiaron miradas entre ellos, pero no parecían convencidos.
  Florencia parecía que estaba por acotar algo, cuando algo más llamó su atención, levantó la vista y tapó el sol de sus ojos con una mano para unos segundos después volver su atención a los jóvenes. “¿Necesitan unos minutos para guardar todo?”
  “Más bien para analizar un poco la situación.” Dijo Ashanti. “¿Te importaría que lo habláramos entre nosotros primero?”
  “Para nada.” Florencia se quedó mirándolos y unos segundos después se dio cuenta. “Ah, entre ustedes dicen, claro, claro, los esperaré en el camino.” Se montó en la moto y volvió al camino.
  “Todo esto es ya demasiado extraño.”
  “Nasim, en ésta oportunidad estoy inclinado a estar de acuerdo contigo.” Dijo Haakon, “No podemos saber que pretende esa muchacha en verdad.”
  “Si pretendiera hacernos algún daño lo podría haber hecho anoche.” Dijo Andrea.
  “Parece que su emoción la controla más que su sentido común.” Agregó, Min Ho. “Pero Coincido con Andrea.”
  “Si ella nos puede acercar hacia algún tipo de explicación sobre todo esto, digo que lo hagamos antes de seguir circulando rutas que cruzan pueblos desiertos.” Dijo Marama.
  Ashanti miró a Tasya quién simplemente abrió la puerta del vehículo y se prestó a seguir camino. “Bueno, entonces a pesar de lo extraño que es vamos con ella.”
  El resto de los jóvenes asintieron y comenzaron a guardar las cosas en la camioneta, una vez todos dentro Tasya avanzó hasta donde estaba esperando Florencia.
  “Seguime, no es tan lejos a donde está el bote.” Florencia se puso el casco y avanzó por un camino perpendicular al que ellos habían cruzado el río.
  El camino tenía restos de asfalto en el primer tramo, pero después se volvió de piedra, no tan amplio como parecía, la vegetación estaba reclamando ese espacio. Siguieron avanzando y después de unas curvas pudieron ver en el horizonte una montaña solitaria.
  “Ese debe ser el Lanin que nos dijo Florencia.” Comentó Ashanti.
  “Por la vegetación que tenemos a la derecha estamos en paralelo del río.” Dijo Marama.
  “Según el mapa ésta esta ruta nos llevaría hasta la parte más occidental de un par de lagos.” Dijo Andrea.
  “Supongo que por eso necesitaremos un bote.” Dijo Haakon.
  Siguieron avanzando con Florencia delante como guía por un buen rato, el paisaje era más bien árido. Después de cruzar un puente vieron el bote que les había dicho Florencia. Estaba varado en la orilla, con la rampa baja para permitir el ingreso de un vehículo. Florencia se detuvo y Tasya lo hizo a su lado.
  “Es más seguro de lo que parece, yo voy primero y después meté vos la chata.” Florencia no esperó la respuesta ingresó al bote con la moto y la acomodó para dejar el resto del espacio libre para la camioneta. Tasya hizo avanzar lentamente la camioneta y la detuvo una vez dentro de la embarcación, puso el freno de pie. A los costados tenían poco espacio, pero lo suficiente para abrir un poco las puertas y escurrirse fuera del vehículo.
  Mientras los jóvenes salían de la camioneta, Florencia aseguró la compuerta de embarque y se puso detrás de los mandos.
  La embarcación se movió lentamente en reversa y viró quedando con la proa hacia el oeste, avanzó y los jóvenes observaron el paisaje. El volcán Lanin sobresalía sobre el resto de los picos montañosos.
  “Llegaremos en un rato, si el lago se mantiene calmo por un rato más.” Les dijo Florencia sonriendo. “Suele estar un poco más picado, pero si se mantiene así vamos a llegar a Bahía Cañicul en un periquete.”
  Siguieron navegando con cierta calma por unos cuantos minutos, los jóvenes estaban contemplando la belleza del paisaje mientras Florencia piloteaba la embarcación manteniendo silencio.
  Llegaron a una bahía y amarraron la embarcación, pero seguían sin ver a nadie más, Florencia les indicó que desembarcaran y los guió por un camino hasta una cabaña donde fueron recibidos por una pareja. Florencia los saludó con un abrazo a cada uno y los presentó.
  “Son mis tíos.”
  “Buenas Tardes.” Dijo la mujer. “Si quieren pueden darse una ducha y después cenaremos unas pizzas.”
  Los siete jóvenes se miraron y Andrea exclamó alegremente “Pizza, Eso si que suena bien.” Entraron a la cabaña, cálida y confortable parecía. Subieron por las escaleras y se acomodaron en las dos habitaciones que encontraron.
  “Mis Tíos duermen abajo en su propia habitación, así que pueden usar las dos habitaciones.” Les dijo Florencia. “EL baño está allá al fondo y hay suficiente agua caliente para que se duchen.” Florencia giró la cabeza como si hubiera escuchado algo que los jóvenes no y dijo con una sonrisa. “Estaré abajo mateando con mis Tíos, pero si necesitan algo solo díganlo.”
  Bajó la escalera dejando a los jóvenes para que se acomodaran.
  Tranquilos, pero aún medio recelosos de lo extraño que estaba resultando este último día, uno a uno se ducharon y bajaron los siete juntos, encontraron la mesa lista para que se sentaran.
  “Vengan que las pizzas ya casi están.” Les dijo Florencia.
  Los jóvenes se sentaron, pero no decían una palabra, Florencia parecía algo incómoda al percatarse del silencio, miró a sus tíos.
  “No debes extrañarte.” Dijo el tío. “Están al otro lado del planeta en un lugar que no conocen, no han visto a nadie por unos cuantos días y de pronto se toparon contigo.” Una sonrisa sincera y cariñosa le dibujó el rostro. “Lleva varios días emocionada por conocerlos.” Les dijo a los jóvenes.
  “¿Sabían que veníamos?” Preguntó Ashanti.
  “La verdad, si.” Dijo el tío. “Y estamos muy felices de que llegaran, significa mucho para nosotros, pero primero comamos, después podrán descansar y mañana podremos charlar largo y tendido.”

  Los jóvenes tenían un sinfín de preguntas, pero por alguna razón ninguna les venía a la cabeza en ese momento, comieron las pizzas, que les resultaron deliciosas y después de probar unos mates se sintieron bastante cansados, subieron a las habitaciones y se recostaron en las camas, esa noche durmieron profundamente, como hacía mucho tiempo que no lo hacían.